TRASTORNOS GENERALIZADOS DEL DESARROLLO (TGD)
Se clasifican cinco tipos de trastornos: Autismo, Síndrome de Asperger, Síndrome de Rett, Síndrome Desintegrativo de la Niñez y Trastorno del Desarrollo no Especificado.
Las características del AUTISMO por lo general aparecen durante los primeros tres años de la niñez (con frecuencia sin notarse antes de los 2 ó 3 años de edad) y continúan a lo largo de toda la vida, dando lugar a diferentes grados de alteración del lenguaje y la comunicación, de las competencias sociales y de la imaginación. Con frecuencia, estos síntomas se acompañan de comportamientos socialmente anormales, tales como actividades e intereses de carácter repetitivo y estereotipado, de movimientos de balanceo, y de obsesiones insólitas hacia ciertos objetos o acontecimientos.
El nivel de inteligencia y la gama de capacidades de las personas con autismo son muy variables aunque la inmensa mayoría (75 %) presentan una deficiencia mental asociada de diverso grado. En algunos casos, sin embargo, pueden ser normales en ciertos aspectos o incluso estar por encima de la media. Por otro lado, algunas personas pueden ser agresivas hacia sí mismas o hacia los demás.
Los trastornos del espectro autista afectan, aproximadamente, a 1 de cada 1000 nacimientos y es mucho más frecuente en el sexo masculino que en el femenino, en una proporción de 4 a 1.
Los estudios de personas autistas han encontrado diferencias en algunas regiones del cerebro, incluyendo el cerebelo, la amígdala, el hipocampo, y el septo. En particular, la amígdala e hipocampo parecen estar densamente poblados de neuronas, las cuales son más pequeñas de lo normal y tienen fibras nerviosas subdesarrolladas. Estas últimas pueden interferir con las señales nerviosas. También se ha encontrado que el cerebro de un autista es más grande y pesado que el cerebro promedio. Estas diferencias sugieren que el autismo resulta de un desarrollo atípico del cerebro durante el desarrollo fetal. Sin embargo, cabe notar que muchos de estos estudios no se han duplicado y no explican una generalidad de los casos.
Otros estudios sugieren que las personas autistas tienen diferencias en la producción de serotonina y otras moléculas mensajeras en el cerebro, pero se sigue investigando para aumentar la fiabilidad de los estudios.
Una forma más leve puede ser el Síndrome de Asperger, que en contraste con el autismo, no presenta retrasos obvios en el lenguaje o en el desarrollo cognitivo ni en las habilidades y autosuficiencia según la edad ni en el comportamiento adaptativo. Sin embargo, si se presentan problemas sutiles en dichas áreas.
Síndrome de Rett: ver apartado de Síndromes no degenerativos.
El Trastorno Desintegrativo de la Niñez: es un trastorno extremadamente infrecuente, es una clara regresión en múltiples áreas de funcionamiento, tales como la habilidad para moverse, el control de esfínteres y habilidades sociales y del lenguaje, tras un período de al menos 2 años de desarrollo aparentemente normal.
En el Trastorno del Desarrollo no Especificado existe una dificultad severa y generalizada en el desarrollo de habilidades de comunicación verbales y no verbales en las interacciones sociales. También se diagnostica cuando existan comportamientos, intereses o actividades estereotípicas, pero no se cumple suficientemente el criterio para diagnosticar un Trastorno Generalizado del Desarrollo específico, Esquizofrenia, o Trastorno de Personalidad Esquizofrénica.
En AVANZA Asesores de Estimulación, tras evaluar las funciones que el cerebro puede realizar y cómo las realiza diseñamos un programa de estimulación individualizado y dirigido a reorganizar esas regiones del cerebro, resultando en la mejora del lenguaje, la comunicación y competencias sociales, así como la disminución o desaparición completa de estereotipias, balanceos o agresiones sea el TGD que sea.
