¿ CÓMO TRABAJAMOS ?
Partiendo de la importancia del entendimiento entre los diferentes profesionales, es importante conocer cómo lo han evaluado en otras ocasiones desde el punto de vista médico, neurológico, psicológico, pedagógico, etc. por lo que la familia nos aportará dicho informes, si los hubiera, y comentaremos la evolución que ha llevado la persona desde el embarazo hasta el momento actual para buscar factores de riesgo en la problemática individual.
Se realizará una evaluación funcional de la persona, es decir, realizaremos diferentes pruebas, juegos y observaciones sobre las diferentes funciones cerebrales que esa persona puede realizar y, lo que es más importante, de cómo las realiza centrándonos en las diferentes rutas de entrada y salida de información del cerebro. Desde el momento prenatal, pasando por las diferentes rutas, visión, audición, tacto, movilidad, lenguaje y manualidad. Siempre comparándolo con las funciones que debe realizar un cerebro que se haya organizado adecuadamente y teniendo en cuenta que si superamos un nivel organizativo con dificultades, tendremos que intervenirlo desde la estimulación o estaremos dejando un problema en la base. Si no se sumar, nunca podré aprender a multiplicar.
A continuación se le darán los resultados a la familia, lo que les ayudará a entender muchas o todas las dificultades que esa persona encuentra para relacionarse con su medio ambiente y lo que es más importante, les diremos cómo solucionarlos y para ello dividiremos los ejercicios en diferentes áreas de avance: fisiológico, sensorial, físico, intelectual y/o social. En función de los resultados obtenidos se asesorará sobre el programa de estimulación individualizado para cada caso y cuyo objetivo va a ser el mayor avance posible de la persona. A continuación, se le explicará a la familia exhaustivamente la realización de cada ejercicio tanto teórica como prácticamente para que aprendan a realizarlo y así poder hacerlo en casa cómodamente a la hora que mejor les venga, sin la incomodidad de tener que desplazarse diariamente al centro por lo que permite que las personas que vivan lejos también puedan realizarlo.
A cada persona se le asignará un responsable o tutor del programa que mantendrá contacto constante con la familia, ya sea telefónico, por e-mail o presencial si fuera necesario, durante los seis meses siguientes para resolver dudas, apoyar, aconsejar, modificar o lo que sea adecuado para el buen funcionamiento del programa. A los seis meses se dará otra cita completa para ver los avances conseguidos y en función de éstos proponer un nuevo programa de estimulación para los siguientes seis meses.
Y así sucesivamente hasta conseguir el máximo potencial que esa persona pueda alcanzar, lo que comúnmente llamamos “normalidad” en la mayoría de los casos.