MÉTODO AVANZA
El Método Avanza se caracteriza por ir directamente al origen del problema: el cerebro y no a sus causas, lo que significa que los ejercicios que hacemos son estímulos que van directamente al cerebro para ayudarle a culminar su proceso organizativo y conseguir así el mayor avance posible de la persona de forma definitiva, mucho más rápido y efectivo que los métodos tradicionales.
Causas por las que el cerebro puede no terminar su proceso organizativo:
Durante el embarazo: ya sea por complicaciones en éste, malos hábitos, infecciones, embarazos de riesgo, problemas genéticos…
En el momento del parto: tiempo de éste, usos instrumentales no demasiado adecuados, anoxias, sufrimiento fetal…
En cualquier momento de la vida por diferentes enfermedades o accidentes: meningitis, convulsiones, traumatismos craneoencefálicos, infarto cerebral...
En unos casos la lesión será evidente, produciendo una desorganización cerebral más o menos severa y nos darán un diagnóstico en los primeros años como parálisis cerebral, síndromes, retraso psicomotor o similar; pero en otros casos, la mayoría, la falta de organización será ínfima y pasará inadvertida hasta la edad escolar, son niños que tardan en andar, en hablar o en adquirir nuevas funciones. La mayoría de ellos tendrán problemas de lectura, de escritura, de concentración, en definitiva, no procesan la información de forma adecuada y se manifiesta con problemas de aprendizaje que intentaremos paliar únicamente desde el punto de vista académico, con clases particulares, profesores de apoyo, etc. Unas veces darán resultados a corto plazo y otras no porque tenemos un inconveniente: no estamos yendo al origen del problema.
Nuestra metodología de trabajo se basa en evaluar y observar las funciones cerebrales que cada persona puede llegar a realizar y, sobre todo, cómo las realiza, para determinar dónde está la falta de organización neurológica o las dificultades para procesar la información de forma correcta, para así asesorar a la familia sobre un programa de estimulación específico y personalizado, el cual enseñaremos a la familia para que lo realicen diariamente en su casa. La duración variará, dependiendo de los casos, entre 1 y 4 horas. Como lo que evaluamos son funciones cerebrales, en ningún caso utilizaremos aparatos, tests o pruebas que incomoden o molesten a la persona, es decir, de forma no invasiva y respetando el ritmo de la persona a la que estamos evaluando, realizándolo como un juego en el caso de los más pequeños.
Las evaluaciones se realizarán cada seis meses, para ir ajustando el programa de estimulación a los avances que ha conseguido la persona. Durante este periodo mantendremos un seguimiento constante a través de tutorías mensuales para tener un seguimiento exhaustivo de cada caso y si fuera necesario cambiar algo o realizar otra evaluación antes, siempre persiguiendo el mayor avance de la persona y dar el apoyo y facilidades necesarias a cada familia.
¿Cómo trabajamos?
Partiendo de la importancia del entendimiento entre los diferentes profesionales, es importante conocer cómo lo han evaluado en otras ocasiones desde el punto de vista médico, neurológico, psicológico, pedagógico, etc. por lo que la familia aportará dichos informes, si los hubiera, y comentaremos la evolución que ha llevado la persona desde el embarazo hasta el momento actual para buscar factores de riesgo en la problemática individual.
Se realizará una evaluación funcional de la persona, es decir, realizaremos diferentes pruebas, ejercicios, juegos y observaciones sobre las diferentes funciones cerebrales que esa persona puede realizar y, lo que es más importante, de cómo las realiza centrándonos en las diferentes rutas de entrada y salida de información del cerebro. Desde el momento prenatal, pasando por las diferentes rutas, visión, audición, tacto, movilidad, lenguaje y manualidad. Siempre comparándolo con las funciones que debe realizar un cerebro que se haya organizado adecuadamente y teniendo en cuenta que si superamos un nivel organizativo con dificultades, tendremos que intervenirlo desde la estimulación o estaremos dejando un problema en la base. Si no se sumar, nunca podré aprender a multiplicar.
A continuación se le darán los resultados a la familia, lo que les ayudará a entender muchas o todas las dificultades que esa persona encuentra para relacionarse con su medio ambiente y lo que es más importante, les diremos cómo solucionarlos y para ello dividiremos los ejercicios en diferentes áreas de avance: fisiológico, sensorial, físico, intelectual y/o social. En función de los resultados obtenidos se asesorará sobre el programa de estimulación individualizado para cada caso y cuyo objetivo va a ser el mayor avance posible de la persona. A continuación, se le explicará a la familia exhaustivamente la realización de cada ejercicio tanto teórica como prácticamente para que aprendan a realizarlo y así poder hacerlo en casa cómodamente a la hora que mejor les venga, sin la incomodidad de tener que desplazarse diariamente al centro por lo que permite que las personas que vivan lejos también puedan realizarlo.
Mantendremos contacto constante con la familia, ya sea telefónico, por e-mail o presencial si fuera necesario, durante los seis meses siguientes para resolver dudas, apoyar, aconsejar, modificar o lo que sea adecuado para el buen funcionamiento del programa. A los seis meses se dará otra cita completa para ver los avances conseguidos y en función de éstos proponer un nuevo programa de estimulación para los siguientes seis meses.
Y así sucesivamente hasta conseguir el máximo potencial que esa persona pueda alcanzar, lo que comúnmente llamamos “normalidad” en la mayoría de los casos.