MOVIMIENTOS RÍTMICOS (TMR)

La Terapia de Movimientos Rítmicos fue desarrollada por Kerstin Linde, cuando el doctor Harald Blomberg conoció su trabajo fue a tratarse los problemas motores que tenía tras sufrir una poliomelitis de pequeño. En vista de sus buenos resultados, en 1986 introdujo esta terapia con sus pacientes.

La Terapia de Movimientos Rítmicos se basa en los movimientos rítmicos que hacen los bebés en el primer año de vida, que son los que permiten que el bebé levante la cabeza, se voltee, se arrastre, gatee... Los movimientos rítmicos que hace el bebé permiten que se conecten diferentes partes del cerebro, por lo que contribuyen a que el cerebro consiga una organización neurológica adecuada.

El doctor Harald Blomberg había conocido a Peter Blythe en 1985 y conoció su trabajo sobre integración de reflejos primitivos. Se pueden definir los reflejos como las respuestas inmediatas de naturaleza nerviosa que se producen en la mayor parte de los animales ante un estímulo determinado, externo o interno. El acto reflejo es un proceso involuntario que ocurre al ser estimulado un receptor sensorial y su base anatómica la proporciona el llamado arco reflejo. Éste consta básicamente de una neurona (célula nerviosa) sensorial, que capta el estímulo, un centro reflejo situado en la médula espinal, donde se recibe la información transmitida por la anterior, y una neurona motora o efectora, que provoca la respuesta al estímulo, bien activando la secreción de una glándula, bien ocasionando la contracción de un músculo y dando lugar así a un movimiento. Por lo que son movimientos automáticos en los que no está involucrada la corteza cerebral.

Los reflejos primitivos están diseñados para ayudar al recién nacido a sobrevivir en el nuevo ambiente dando una respuesta automática inmediata.

Después de haber ayudado al bebé a sobrevivir los primeros meses de vida son integrados y controlados por centros más sofisticados del cerebro, que permiten el desarrollo de estructuras neuronales más sofisticadas: las que permitirán al niño que más tarde controle las respuestas voluntarias.

Si los reflejos primitivos perduran después de los 6-12 meses de vida evidencian una inmadurez y puede impedir el desarrollo de los reflejos posturales posteriores. Dependiendo del grado de actividad del reflejo puede afectar a una o varias áreas del cerebro como la coordinación motora, la percepción sensorial, cognitiva, etc. Esto implica, que aunque la habilidad intelectual sea buena, el aprendizaje será ineficiente.

En los últimos años el doctor Harald Blomberg ha introducido el método de integración kinesiológica de reflejos primitivos de Svetlana Masgutova como parte de la Terapia de Movimientos Rítmicos.

¿Cómo trabajamos?

Se realizará una evaluación de reflejos cada seis semanas y se enseñarán a los padres una serie de ejercicios rítmicos que se realizan de forma pasiva o activa durante unos 15-20 minutos al día, hasta que los reflejos sean integrados y dejen de interferir en el desarrollo.