SISTEMA DE ESTIMULACIÓN NEURO – AUDITIVA (SENA)
Una de las causas más comunes de los problemas de aprendizaje son las dificultades en el procesamiento auditivo. Es importante conocer las diferencias entre oír y escuchar. La Real Academia Española define oír como percibir con el oído los sonidos, mientras que escuchar es prestar atención a lo que se oye.
Esto implica que nuestro oído puede estar perfectamente, pero sin embargo, no escuchamos adecuadamente.
Las dificultades auditivas pueden ser un gran obstáculo para que un niño dentro de un aula, que es uno de los lugares más ruidosos que existen, pueda recibir toda la información que le llega a través del lenguaje, la procese a buena velocidad y responda de forma adecuada.
El niño oye y entiende los sonidos del lenguaje años antes de aprender a leer y escribir, por lo que la calidad en la habilidad de escucha de un individuo afectará al desarrollo del lenguaje tanto hablado como escrito, es decir, en situaciones de aprendizaje y comunicación una escucha efectiva facilitará la recepción y el endendimiento de la información verbal.
Al influir la audición en la comunicación, un procesamiento de la información erróneo o incompleto, afectará al desarrollo social de la persona.
La escritura es el proceso por el cual los sonidos son traducidos en sus formas gráficas. Si el sonido, que es la base del lenguaje no se reconoce con claridad se procesa con dificultad, esto puede suponer un obstáculo para el desarrollo de la capacidad de escritura.
Factores de riesgo que pueden disminuir la capacidad de procesar la información auditiva:
- Circunstancias difíciles durante el embarazo
- Partos difíciles
- Separación del bebé y la madre en los primeros momentos (adopciones, ingresos…)
- Infecciones crónicas de oído en los primeros años de vida
- Patrones desorganizados de sueño y comida
- Llegada de un hermano en los primeros dos años de vida
- Retraso en el desarrollo del lenguaje
- Retraso psicomotor
- Fracaso escolar
Los síntomas más comunes que podemos observar en las personas que tienen problemas en el procesamiento de la información auditiva:
- Necesidad de repetirle órdenes o instrucciones
- Se distrae con facilidad, le cuesta concentrarse
- Déficit de atención y/o hiperactividad
- Tendencia a malinterpretar lo que se le dice
- Dificultad de mantener una conversación en lugares ruidosos
- Articulación del lenguaje lenta, dubitativa y pobre, incluso tartamudeo
- Modular mal la voz (tono muy alto o muy bajo)
- Problemas en el timbre de voz: poca entonación, monotonía, sin fluidez…
- Dificultades de coordinación y equilibrio
- Excesivos movimientos al hablar o escuchar
- Problemas de tono muscular: rigidez, hipertonía o hipotonía
- No estar bien lateralizado
- Mala caligrafía
- Inversión de letras o sílabas (dislexia, disgrafía…)
- Poca habilidad para orientarse y calcular el tiempo
- Dificultades de organización y planificación
- Tendencia a evitar la comunicación en situaciones de aprendizaje
- Poco interés por aprender
- Falta de interés en la comunicación oral
- Funciones asociadas al sistema vestibular
¿Cómo trabajamos?
El programa de estimulación neuro-auditiva consta de 10 sesiones de 45 minutos cada una, que se realizarán en el centro diariamente de lunes a viernes durante dos semanas consecutivas. Cuando la edad del niño nos lo permita, se le realizará una audiometría al inicio, otra en medio y otra al final para ajustar el programa a las necesidades individuales de cada persona. Las mejoras se notarán durante los dos o tres meses siguientes, por lo que es recomendable realizar una audiometría a los tres meses de haber terminado el tratamiento.